Así nació una idea..

Cuando iba camino al Hospital para ver nacer a Romina, mi hija de 9 años diagnosticada de Síndrome Autista Severo, nunca imaginé el comienzo de una idea, de una nueva forma de vivir. Así en un trayecto; largo, pesado, triste, luchador, con afectos, con broncas y con alegrías, nació una idea.
Una idea que comienza con Romina : el de SU INTEGRACION Y LA MIA. Me di cuenta que no solo a Romina había que integrar al mundo, a la sociedad, a las reglas, a las conductas correctas.. sino también a esa sociedad había que integrarla.. "había" no, HAY que integrarla.

Integrame/Integrate, nace de esa experiencia, al NO PREJUICIO, al NO IGNORANTE, al VENCER EL MIEDO y LA LOGICA.

Los invito a que me acompañen, desde esa computadora, desde un mensaje, hasta en silencio..


Yo digo: el Autismo se cura, se cura desde el alma, desde la felicidad, con el corazón, con la sonrisa, y por qué no? con la pena también.


Espero poder aportar algo más desde mi punto de vista para otros papás que recién empiezan a leer y otros que soy sabios en el tema.



Andrea.

integrameintegrate@gmail.com

viernes 25 de noviembre de 2011

Ese ser que no fui jamás.

Cuando tenía 6 años siempre me preguntaban, en broma, qué quería ser cuando fuera grande, y siempre lo supe: Abogada. Miraba, ya más grande, todos los capítulos de cualquier serie que tuviera o se tratara de abogados, o jueces, o juicios. Me encantaba, y hasta el día de hoy me gusta.
Siempre supe que ese era mi sueño, convertirme en una profesional del Derecho. En realidad quería ser algo más que presentarme como "defensora" de una persona, o como fiscal, quería ir más allá de todos mis límites. Quería y quiero dejar una marca en el mundo.
Ese sueño en cierto momento se vio suspendido cuando nació April, y mucho más cuando nació Romina, ahí capaz que sentí en un punto que nunca iba a poder ser lo que quería ser.
La verdad es que madre nunca quise ser, aunque mi inconsciente me haya engañado ( porque si realmente no lo quería hubiera tomado las precauciones del caso correctamente). 
Siempre pensé que iba a ser madre a los 30 por ahí, pero que antes quería ser una profesional, quería disfrutar de mi pasada por la Universidad, estudiar horas, reunirme en equipos, conocer otros lugares donde hayan sido cuna del nacimiento del derecho ( me moría por conocer Francia o Salamanca) ejem...nota aparte : aún muero por eso.
Pero la verdad es que tenía grandes planes. Unos mese antes de ingresar al último año del liceo, y de enterarme que estaba embarazada de April, estaba averiguando y en gestiones ya, de una beca para irme a estudiar a una Universidad en EE.UU. En vista y con planes internacionales estaba la Universidad de San Francisco en EE.UU.
Me acuerdo de los últimos mail que me enviaba el rector de la Universidad contándome qué tenía que hacer y cómo para poder ingresar. Quería hacerlo.
Claro que irme, estudiar allá y vivir "esa experiencia Universitaria" quedó por el piso cuando vi el papel de POSITIVO.
No me fui a EE.UU, no fui madre a los 30 años, y no tuve un matrimonio como el que yo había soñado. No me case por sinagoga, ni tampoco con un judío, me costó y me cuesta aún mi independencia total económica. 
Esa persona que yo quería ser, ya no lo será, y creo que dentro de mi experiencia como madre fue un duelo más. Porque aunque suene trillado y cursi, mis sueños se iban en un barco de papel por un caudal provocada por las lluvias intensas. Así me sentía, y cuando pensaba en abortar pensaba en mis sueños, y en cómo iba a poder llevarlos a cabo. Porque quedandome con April o con Romina o no,igualmente todo había cambiado. Una simple palabra me había cambiado, y mis sueños tuvieron que morir para dejar nacer a otros sueños.
Ahora soy otro ser, mejorado capaz. Soy una profesional, aún no dejo mi marca en el mundo pero voy en camino, no planté ningún árbol ni escribí ningún libro, pero soy dentro de todo feliz.No seré jamás esa persona que una vez soñé, pero soy ésta ahora, y por ahora esta bien, me gusta éste ser que soy.

1 dejá tu mensaje e integrate vos también.:

Natalia dijo...

Me identifico con muchas de las sensaciones que relatas. Sí, la maternidad implica muchas renuncias, muchos sueños rotos, muchos sacrificios.

Pero ahy algo de lo que dices con lo que estoy en desacuerdo... ¿Acaso esas dos niñas tuyas no son la huella que estás dejando sobre la tierra? Formando sus almas estás dejando la huella más grande que un ser humano puede dejar. Ya nunca se podrá borrar tu paso por este mundo: tus hijas no lo permitirán.

Un abrazo!

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